SEPTIEMBRE 1, 2018.- El debate sobre las causas del cambio climático, en la comunidad científica, es prácticamente inexistente. Quedan pocas dudas respecto a que la mano humana está detrás del aumento de temperaturas del planeta. Pero un grupo de negacionistas, que siempre han tenido cierta influencia en Estados Unidos, ha ganado atención, peso y poder con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Aunque asumen en general —aunque también para esto hay excepciones— que el globo se calienta, lo atribuyen a factores naturales contra los que, según ellos, nada podemos hacer, al contrario que el 97% de los estudios que se han publicado en los últimos años, que sostienen justo lo contrario.

Para rebatir estas tesis, Katharine Hayhoe, directora del Centro de Ciencia del Clima de la Universidad Técnica de Texas, publicó recientemente un hilo de Twitter en el que repasa cada una de las hipótesis de los negacionistas para refutarlas. “Cuando vemos el cambio climático, no culpamos automáticamente a los humanos y cerramos el caso. No, hemos examinado y comprobado rigurosamente otras razones por las que el clima podría estar cambiando: el sol, los volcanes, los ciclos naturales, incluso algo que todavía no conozcamos. ¿Podrían ser estos los responsables?”, se pregunta. La respuesta corta es no. Para la larga, cada caso requiere una explicación más detallada.

¿Podría ser culpa del sol?

El sol atraviesa ciclos en los que emite más o menos energía. Duran unos 11 años, pero entre la época de máxima y mínima potencia, esta apenas varía en un 0,1%. Además, las mediciones permiten saber que durante buena parte del siglo XX se produjo una etapa creciente, más allá de estos ciclos: el pico se registró en 1960. La tendencia se invirtió hace unas cuatro décadas. Precisamente coincide con el momento en el que el calentamiento global ha sido mayor, así que la hipótesis del sol está totalmente descartada.

¿Son responsables los volcanes?

Las grandes erupciones volcánicas tienen un inmenso poder para influir en la temperatura de la tierra. Pero sobre todo porque las cenizas que arrojan a la atmósfera pueden frenar las radiaciones solares y producir grandes bajadas de temperatura. Es lo que sucedió en 1816, conocido como el año sin verano, en el que una serie de erupciones que produjeron grandes alteraciones, sobre todo al norte de Europa y Estados Unidos. Otra forma que tienen los volcanes de influir en el clima es con la emisión de gases de efecto invernadero como metano y dióxido de carbono. ¿Puede ser esto responsable del calentamiento global? “No, este tipo de actividad geológica produce alrededor del 1% de CO2 y menos del 15% de metano que nosotros los humanos emitimos cada año, así que aunque a largo plazo sí puede calentar el planeta, la influencia en los últimos años ha sido mínima en comparación con la de los humanos”, explica Hayhoe en un vídeo divulgativo.

¿Y los ciclos orbitales?

La órbita de la Tierra alrededor del sol va haciéndose más circular o más elíptica según ciclos naturales. Estos cambios, conocidos y predecibles, afectan a la forma en la que los rayos del sol llegan a nuestro planeta. Las edades de hielo son consecuencia de estas variaciones orbitales. ¿Puede que el calentamiento global sea simplemente que el planeta todavía está subiendo de temperatura la última glaciación? “No, el pico máximo tras la última edad de hielo se produjo hace miles de años. Desde entonces, el planeta ha ido muy lentamente enfriándose y se encamina hacia otra, en unos miles de años”, replica la doctora. De hecho, esta caída en las temperaturas se vino produciendo precisamente hasta la revolución industrial, cuando volvieron a subir por la acción humana.

¿Los ciclos internos del sistema climático calientan el globo?

Fenómenos como el Niño o la Niña cambian las condiciones climáticas. Y ciertamente producen aumentos y descensos de temperatura. Pero lo que hacen es llevar calor del mar a la atmósfera o viceversa. Las leyes de la termodinámica impiden que este tipo de eventos produzcan por sí mismos aumentos en todo el globo.

¿Podría deberse a otros factores?

Las pruebas también descartan otros condicionantes para el clima, como pueden ser los rayos cósmicos, el movimiento de los polos magnéticos o, incluso que pudiera deberse a fenómenos no tenidos en cuenta. Hay estudios que indican que las variaciones en el clima se corresponden con las emisiones generadas por el ser humano. Jesús Fidel González Rouco, especialista en variabilidad climática del Instituto de Geociencias del CSIC, explica cómo se llega a esta conclusión: “Los modelos climáticos generan una representación realista de la evolución del clima de la Tierra y pueden compararse con las observaciones. En ellos se incluyen las variaciones año a año de los factores que producen cambios en la energía que se queda dentro del sistema, tanto los naturales (la variabilidad solar, los volcanes, las variaciones orbitales) como los relacionados con las actividades humanas (concentraciones de gases de efecto invernadero, aerosoles de origen antropogénico y cambios en la cobertura y usos del terreno). Cuando se tienen en cuenta todos estos factores, se encuentra que los modelos describen con alto grado de realismo la evolución de la temperatura del planeta”. Si se elimina el factor humano, se habría evitado aproximadamente la mitad del calentamiento, según González Rouco.

Y hay otro motivo para recelar de los negacionistas. “Nadie —NADIE— ha sido capaz de explicar cómo los niveles crecientes de CO2, CH4 y otros gases que atrapan el calor NO elevarían la temperatura del planeta”, enfatiza la experta en clima.

Es difícil que un hombre entienda algo si su salario depende de que no lo entienda
AL GORE
La presidenta de la Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial, Manola Brunet, opina en la misma línea: “Si los negacionistas quieren demostrar que el calentamiento actual forma parte de algún ciclo natural, deberían probar primero cuál es el mecanismo natural que lo provoca y, sin embargo, ni lo muestran ni pueden, al no existir mecanismo alguno conocido que pueda explicar el incremento de 0,8 grados centígrados observado a escala global y asociado al incremento en las concentraciones de gases con efecto invernadero (CO2 y equivalentes)”. Brunet descalifica los argumentos de los negacionistas, que se basan “en datos manipulados para generar dudas sobre la fiabilidad de los modelos climáticos”. Uno que suelen utilizar es que los científicos del clima no han sabido en el pasado predecir lo que ocurriría después, algo que también desmiente: “Por ejemplo, los modelos han simulado de forma adecuada y precisa la subida del nivel del mar, la evolución térmica global, hemisférica y continental, tanto sobre la superficie terrestre como marina, el almacenamiento de calor oceánico o la reducción de los hielos árticos y de la cubierta de nieves del hemisferio norte”.

Pero, si hay una evidencia tan abrumadora de que el ser humano está detrás del calentamiento global, ¿por qué existe una corriente que lo niega? “Hay incluso quien asegura que la Tierra es plana”, ironiza Víctor Viñuales, sociólogo y director de Ecodes. En su opinión, existen distintos tipos de negacionistas. Por un lado, están los que tienen “intereses creados”, como “podría ser alguien que trabaja en una petrolera”. Célebre es la frase de Al Gore en el documental Una verdad incómoda: “Es difícil que un hombre entienda algo si su salario depende de que no lo entienda”. Otro tipo serían los que “prefieren no creer”. “Si me digo expresa y claramente a mí mismo que sí, que hay cambio climático y que está causado por el hombre, la siguiente pregunta inmediatamente sería: ‘¿Qué voy a hacer para evitarlo?’. Y si no estoy dispuesto a hacer demasiado, casi lo mejor es negar la mayor”, reflexiona Viñuales. En psicología está bien documentado el fenómeno de la disonancia cognitiva y cómo nos autoengañamos o justificamos cuando nuestras acciones y nuestras convicciones chocan.

La realidad es que el cambio climático existe. El planeta se calienta. Y es algo que hemos provocado los humanos. Las consecuencias pueden ser catastróficas y, según los expertos, somos la última generación que puede solucionar o, quizás a estas alturas, paliar el problema. Por este motivo, el próximo 8 de septiembre, miles de personas participarán en cientos de acciones creativas y coordinadas en todo el mundo bajo la bandera de la movilización internacional Únete al clima. Los activistas presentarán soluciones dirigidas por sus propias comunidades y exigirán más ambición de los líderes políticos y tomadores de decisión reunidos en la Cumbre Global de Acción Climática, que tendrá lugar el 12 de septiembre en San Francisco, California.

Con información de EL PAIS