TIJUANA, MARZO 7, 2021.-Luego de que el gobierno de Baja California emprendiera el proceso hacia la declaratoria de dos “áreas naturales protegidas”, el estado se encamina a la conservación de una importante riqueza ecológica que será el legado de las futuras generaciones.

 

Así lo consideró el activista político y social Felipe Ledesma, especialista en temas de Ecología, quien indicó que esta acción no se había hecho por parte de ninguna administración pública y era una urgencia para la entidad.

“Por primera vez en la historia de Baja California un gobierno ha tenido la dedicación plena de estar comprometido con el ambiente, iniciando el proceso de declaratoria de las áreas naturales protegidas que no se decretaron en 30 años atrás, por eso hubo devastación de ecosistemas”, afirmó.

Se trata del delta del Río Colorado que brinda servicios ecosistémicos tanto a la capital del estado como a San Luis Río Colorado, Sonora, y Arizona, en Estados Unidos, siendo un cauce que viene desde Alaska y, por tanto, acarrea una importante diversidad biológica.

En la zona costa, agregó, son alrededor de 38 hectáreas en el Arroyo San Miguel, ubicado en la entrada a Ensenada, el cual acarrea sedimentos y agua necesaria para formar la famosa ola de San Miguel a donde acuden miles de surfistas a nivel internacional, pero que por la edificación de casas y condominios ha tenido un impacto.

Ledezma Gil refirió que existen otras zonas a considerarse por ser igual de urgentes, tal es el caso de La Lagunita, un cuerpo de agua en El Ciprés, en Ensenada, a donde llega una gran diversidad de especies de aves migratorias.

“Es un ecosistema que poco a poco la mancha urbana la ha estado poniendo en peligro, por eso está en vías de decretarla área natural protegida, así como el área volcánica de San Quintín, que tiene un cuerpo de agua importantísimo donde hay una especie que se creía extinta, la rata canguro, así como una extraordinaria riqueza biológica”, apuntó.

El activista recalcó que en Baja California existen al menos otras 10 zonas más que se deben proteger, como el Arroyo La Misión, por lo cual se está trabajando en mancuerna con otras organizaciones ecologistas.

“Conservar representa garantizar un mejor medio ambiente a las generaciones futuras, ya que es algo que impacta en la salud pública, en el clima, en desequilibrios de los ecosistemas, entre otras cuestiones que generan balance y que debemos atender”, finalizó Ledezma Gil.